Fernando Arbós y Tremanti

Fernando Arbós y Tremanti (Roma, 1844-Madrid, 1916) fue uno de los representantes más importantes de la corriente medievalista de la arquitectura española de finales del siglo XIX y principios del XX.
Estudió Bellas Artes en París entre 1862 y 1865, aunque terminó Arquitectura en la Escuela de Madrid en 1869. Al año siguiente resultó ganador del concurso, al que concurrió con José María Aguilar, convocado por las recién unidas Caja de Ahorros y Monte de Piedad para la construcción de su nuevo edificio, que ocuparía el solar del convento de San Martín, en la plaza del mismo nombre y las calles de San Martín, 5 e Hileras. Las condiciones del concurso permitieron a sus autores realizar un correcto ejercicio ecléctico en torno a un gran patio central de operaciones cubierto con estructura metálica. El éxito del edificio supuso para Arbós un nuevo encargo de la misma entidad, en 1875, en la Ronda de Valencia, 2, en el que se comienza a decantar hacia un tratamiento neomudéjar de la superficie.
Neogriegos o neorrenacentistas parecen los edificios de viviendas del paseo de la Castellana, 9 (1898) y 11 (1901) de gran empaque, o el más discreto de la calle Luisa Fernanda, 5 y 7 (1881).
Sin embargo, la fama de Arbós se debe a su aportación exótica a la arquitectura madrileña, cuyo eclecticismo cosmopolita miraba a París y sus historicismos al Renacimiento o al gótico. Arbós aportó de su experiencia vital el influjo italo-bizantino, provocando admiración pero no seguidores. Sus obras son, por ello, ejemplares únicos en el fin de siglo madrileño. En 1877, el Ayuntamiento de Madrid convocó un concurso para la construcción de una nueva necrópolis en el este de la ciudad en el que venció la propuesta que presentaron Arbós y Urioste. Su proyecto proponía una verdadera ciudad de los muertos, perfectamente definida en todos sus elementos, variado, completo y enormemente costoso. Hasta el punto que, iniciadas las obras se tuvieron que interrumpir por falta de presupuesto en 1884 cuando se terminó la primera fase. Su reanudación, en 1905, supuso un cambio importante en el proyecto de Arbós que fue rematado por García Nava.
En 1898, volvió a vencer en otro importante concurso, esta vez convocado para la construcción de una nueva basílica en Atocha y Panteón de Hombres Ilustres. El proyecto planteó una iglesia (en cruz griega) con brazos y cabecera absidales y pies muy cortos, cuyo crucero cubría con una enorme cúpula. El espacio interior permitía celebraciones en las que los distintos estamentos ocupaban lugares claramente diferenciados así como el que las circulaciones, sin cruces, se realizaban por entradas diferentes. El panteón se situaba exento en forma de claustro abierto frente al templo. Los ejes del conjunto eran ortogonales, de forma que el longitudinal de la iglesia se marcaba por la entrada desde el paseo de la Reina Cristina y se remataba con un campanil exento en la prolongación del ábside central, mientras el eje opuesto, paralelo a la misma calle, enlazaba el panteón con la entrada Real por el paseo de Atocha, a través de los brazos absidales de la cruz del templo. Lo exótico de las fuentes de la composición y de los tratamientos volumétricos y superficiales (interiores y exteriores) de este conjunto, acentuaron el carácter excéntrico de la aportación de Arbós que tampoco vio terminar su proyecto, pues en 1901 se suspendieron las obras por problemas económicos, no reanudándose hasta después de la guerra civil.
Mejor suerte tuvo el templo de San Manuel y San Benito, construido en la calle de Alcalá, 83, proyectado en 1902. El mismo carácter neoveneciano se acusa en su planta de cruz griega de lados irregulares con octógono central, cúpula imponente y campanil adosado a los pies. La excelente ejecución de la obra y su remate con mármoles y cubierta de cobre, suponen un hito visual destacado en el ambiente circundante.
Una de las obras más comedidas de Arbós corresponde a su intervención en la ampliación del Museo del Prado. Iniciada en 1914, supuso la primera alteración del volumen de Villanueva y consistió en la construcción de una galería paralela a la principal existente, pero separada de ella por dos patios largos, y adosada al ábside central y los cuerpos laterales respecto a los cuales sobresale ligeramente. La obra se terminó en 1918, tras su muerte en 1916.
El prestigio conseguido con sus obras le abrió las puerta de la Academia de Bellas Artes en 1898. Fue arquitecto del Ministerio de Gracia y Justicia y jefe superior de la Administración.
OBRAS MÁS IMPORTANTES
1.Iglesia de San Manuel y San Benito (Madrid)
La Iglesia de San Manuel y San Benito está emplazada en la calle Alcalá, 83, esquina calle Lagasca, en Madrid, en un lugar envidiable, pues está enfrente del parque del Retiro, construida entre 1902 y 1908 por el arquitecto Francisco Arbós Tremantí. Se edificó como residencia y templo de los Padres Agustinos. El matrimonio de empresarios de origen italiano Manuel Caviggioli y Benita Maurici y los religiosos pactaron que a cambio de los generosos donativos, la iglesia sería su panteón.
2. la casa encendida
La Casa Encendida se encuentra en un gran edificio de estilo neomudéjar, proyectado por el arquitecto Fernando Arbós y Tremantí. Se empezó a construir en 1911y se inauguró en 1913. Antiguamente fue Casa de Empeños Monte de Piedad y sucursal de la Caja de Ahorros de Madrid, hoy Caja Madrid. De valor histórico artístico, está protegido con el máximo nivel por los distintos planes de conservación y ordenación.
3. Cementerio de a la Amudena
El Cementerio de Nuestra señora de la Almudena surgió en Madrid en 1884 como camposanto provisional junto a la Necrópolis del este, que estaba en construcción. Está integrado por los cementerios civil y hebreo, a todo este conjunto se le acabó llamando cementerio de Nuestra señora de la Almudena. Fue el cementerio principal de la ciudad desde 1884 a 1973. El cementerio recibe su nombre de La Virgen de La Almudena, patrona de Madrid.La construcción de la Necrópolis fue aprobada el 31 de octubre de 1879, y fue adjudicada a los arquitectos Fernando Arbós y Tremanti y a José Urioste y velada. Durante los años 1884 y 1885, mientras La Necrópolis estaba en construcción, hubo una epidemia de cólera en la ciudad, por lo que se decidió habilitar un cementerio provisional llamado “ de Epidemias”, que comenzó a funcionar el 15 de junio de 1884, y se denomino cementerio de Nuestra señora de la Almudena. En 1925, se inaugura oficialmente La Necrópolis
LA REIVINDICACIÓN DEL ESPACIO DE RETIRO EN EL HOGAR
En un mundo hiperconectado y caracterizado por la inmediatez, el concepto de lujo ha mutado. Ya no se trata únicamente de exhibir el espacio, sino de protegerlo. Al analizar las exigencias de...
más
LA FORTALEZA INMOBILIARIA Y EL BLINDAJE DEL CAPITAL PRIME EN 2026
En el ecosistema del ultra-lujo, la semántica ha evolucionado, el término "oportunidad" ha sido desplazado por la preservación del legado. Mientras los mercados de renta variable y los activos...
más
INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN EL REAL ESTATE
La Nueva Frontera de la Inversión Exclusiva en MadridEn el ecosistema del lujo en Madrid, donde cada decisión patrimonial es un ejercicio de precisión, la tecnología ha dejado de ser una...
más
BARRIO EL VISO
PRIVACIDAD Y LUJO EN EL CORAZÓN DE MADRID En una capital europea vibrante y cosmopolita, encontrar un refugio de silencio, rodeado de vegetación y arquitectura de vanguardia sin salir del centro...
más